Ejerciendo tu autoridad


Como le fue revelado a
Marshall Vian Summers
el 26 de septiembre de 1995
en Boulder, Colorado, Estados Unidos

Texto original: Exercising Your Authority

Escucha el audio original aquí (en inglés): No disponible.

Más información sobre este texto


Lo que estás leyendo en este texto es la transcripción de la voz original de la Asamblea Angélica hablando a través del Mensajero Marshall Vian Summers.

Aquí, la comunicación original de Dios, que existe más allá de las palabras, es traducida al lenguaje y el entendimiento humanos por la Asamblea Angélica que supervisa el mundo. La Asamblea después entrega el Mensaje de Dios a través del Mensajero, tras lo cual es transcrito y puesto a tu disposición y a disposición de todos.

En este extraordinario proceso, la Voz de la Revelación está hablando de nuevo. La Palabra y el Sonido están en el mundo. Que puedas ser el receptor de este regalo de Revelación y puedas estar abierto a recibir su Mensaje único para ti y para tu vida.




Nota a los lectores:
Esta traducción fue provista a la
Society por estudiantes del Nuevo Mensaje que se han ofrecido voluntariamente a traducir el texto original en inglés. La publicamos en esta forma inicial para que todo el mundo tenga una oportunidad de interactuar con una porción del Nuevo Mensaje en un su propio idioma.

El Creador te ha dado autoridad sobre los asuntos de tu vida. Esta autoridad se extiende a lo que piensas y a lo que haces, a tu toma de decisiones y a los resultados de estas decisiones.

El Creador te ha dado el poder de ser el capitán de tu propia nave. Dentro de esta esfera de responsabilidad, se te alienta a ejercer tu autoridad y a aprender a manejar tus pensamientos y asuntos con sabiduría.

El Creador sabía que no podrías hacer esto por tu cuenta sin la guía Divina dentro de ti, y por eso te ha dado el Conocimiento: la Mente mayor dentro de ti, una Mente que habita más allá del alcance de tu intelecto, más allá de tu comprensión, pero no más allá de tu experiencia. Este es el mayor de todos los regalos, y es la fuente de tu autoridad.

El Creador te dio este poder para que puedas aprender a ser fuerte y responsable, y para que puedas encontrar el camino hacia la unión dentro de ti y los medios para unirte con otros.

El Creador comprendió que necesitabas demostrar tu propia fuerza y ​​autoridad para poder reclamar tu identidad y descubrir y cumplir tu misión en el mundo. Si dependieras solo del Creador para todas estas cosas, nunca reclamarías esta autoridad, y nunca recuperarías tu verdadera capacidad ni tu verdadera función en la vida.

Al comenzar a aprender y vivir el Camino del Conocimiento, debes empezar a ejercer esta autoridad. Generalmente la experimentas a través del poder de decisión, el cual se te ha confiado y se te anima a usar. Aquí muchas personas se detienen, porque tienen miedo de no poder tomar una decisión sabia. Sus decisiones en el pasado las han llevado a tal dificultad y les han causado tal tribulación, que ahora no pueden confiar en sus propias decisiones.

Pero aquí, a pesar de los muchos errores pasados, a pesar del autoengaño y de la voluntad de permitir que otros te engañen, debes volver a empezar; debes comenzar desde cero. Aquí se te anima a asumir la responsabilidad sobre lo que debes hacer.

Cuando una persona llega al Camino del Conocimiento y comienza a leer sobre este Camino y los libros de sabiduría, ya está ejerciendo esta autoridad. Ella se están diciendo a sí misma: “Seleccionaré este material para leerlo y comprenderlo. Intentaré comprender y experimentar lo que estos grandes libros de Sabiduría me están proporcionando”. Este es un ejercicio de autoridad en un grado muy pequeño.

E incluso antes de que una persona llegue al Camino del Conocimiento, ha tenido que ejercer esta autoridad para hacer un nuevo compromiso con la verdad, para hacer un nuevo compromiso con la honestidad consigo misma, para hacer un nuevo compromiso de elegir un camino que no la perjudique y que la aleje del peligro, el conflicto y la tribulación.

Ejercer esta autoridad, entonces, es crucial en cada etapa de tu desarrollo. Incluso antes de venir al Camino del Conocimiento, has ejercido esta autoridad en tu propio nombre. Quizás aún continúas siguiendo la voluntad de tu mente personal en toda su imprudencia y sus búsquedas febriles. Pero para llegar al Camino del Conocimiento, ya has ejercido tu verdadera autoridad y has optado por no seguir las falsas autoridades que te has asignado a ti mismo o que has asignado a otros.

Tu mayor propósito y misión en la vida solo pueden conocerse. Aquellos que te enviaron al mundo solo pueden conocerse. La naturaleza y la realidad del Creador solo pueden conocerse. Tu verdadera naturaleza y realidad solo pueden conocerse. Por eso debes aprender el Camino del Conocimiento, porque las respuestas a todas las grandes preguntas de la vida, la satisfacción de todas las necesidades genuinas de la vida, se proporcionan a través del Conocimiento, pues solo pueden conocerse y solo pueden experimentarse.

El Conocimiento te llevará a esta experiencia paso a paso, y te permitirá recuperar tu fuerza, tu autoconfianza y tu autoestima al capacitarte para ejercer la gran autoridad que se te ha dado.

No puedes retornar al Creador siendo un infeliz miserable. No puedes retornar al Creador en un estado de beneficencia espiritual. Debes volverte fuerte. Debes guiarte desde tu interior. Debes recuperar tu autoestima y tu confianza en el Conocimiento.

Aquí te alejas de la falsa autoridad que te has dado a ti mismo, pensando que podías guiar y definir tu vida con tus deseos, tus miedos y tus ambiciones. Aquí te alejas de toda la falsa autoridad que has puesto en otros, cediendo tu autoridad.

En cambio, vienes al Conocimiento. Vienes porque sabes que debes venir. Tomas estos Pasos porque sabes que debes avanzar. Te alejas del pasado porque sabes que debes alejarte de él. Vienes al Camino del Conocimiento porque sabes que es la respuesta a tus necesidades.

Este es el camino. La única respuesta es emprender el camino, seguir los Pasos al Conocimiento. ¿Qué otra respuesta podría haber? Para restaurar tu verdadero propósito, tu verdadera naturaleza e identidad, debes dar los Pasos hacia su consecución. Esa es la única respuesta que es una respuesta. Y para seguir estos Pasos, debes ejercer tu autoridad.

Al principio, las personas tienen grandes dificultades al intentar practicar esta idea de ejercer su autoridad. Pensarán que ejercer su autoridad es asegurase a sí mismas que tendrán todo lo que desean y que evitarán cualquier tipo de desilusión. No querrán negar ningún aspecto de sí mismas. No querrán renunciar a ningún deseo.

Pero eso no es ejercer tu autoridad. Eso es simplemente ser un esclavo de tus impulsos. Eso es seguir la autoridad que le has otorgado a tus deseos, a tus miedos, a tus ambiciones o a los deseos, miedos y ambiciones de otros.

Tu autoridad aquí es el Conocimiento y solo el Conocimiento. Es la única autoridad real que tienes. Es el único poder real que tienes. Tu Conocimiento contiene la memoria y los medios para reclamar tu verdadera capacidad, reconocer tu misión en la vida y encontrar los medios para su realización. Nada más puede sostener esto para ti.

Tus deseos no pueden sostenerlo. Tus miedos no pueden sostenerlo. Tus ambiciones no pueden sostenerlo. Todo esto conduce en otra dirección. Te lleva a entregar tu poder a otras autoridades y a ser esclavo de ellas, creyendo en todo momento que no serás feliz si no intentas cumplir estas cosas por ti mismo.

Pero una vez que una mujer o un hombre llegan al Camino del Conocimiento, ya han aprendido que existe un propósito mayor que los impulsa, y ya no pueden tomar el camino fácil de ser solo esclavos o sirvientes de sus pensamientos, sus emociones o sus creencias. Ellos han visto los grandes daños y desastres que estos han creado en su vida, el gran desperdicio y mal uso de su vida y su energía vital.

Ahora comprenden que existe algo mayor, algo que está más allá de esas cosas simples a las que todos se entregan. Ellos tienen un destino mayor. Y así, comienzan a ejercer su verdadera autoridad al elegir el camino a la verdad, y el camino a la verdad los llevará al Camino del Conocimiento.

Tienes una gran autoridad dentro de ti. No necesitas apelar al Creador o a la Hueste Angélica. No necesitas recurrir a poderes misteriosos en la Comunidad Mayor de mundos. Necesitas volver a casa dentro de ti mismo, no al yo que ha sido condicionado y creado por tu experiencia de estar en el mundo, sino al Ser superior que has traído contigo al mundo desde tu Antiguo Hogar. Este sostiene tu autoridad. Es en él donde reside tu fuerza y ​​tu significado.

Ahora bien, las personas dicen: “Bueno, ¿cómo puedo saber cuál es mi verdadera autoridad y cuál no? Tengo sentimientos muy fuertes. Tengo necesidades compulsivas muy fuertes. Me siento movido a hacer esto y a hacer aquello. Estoy muy ocupado con otras cosas”.

Y yo te digo que tu verdadera autoridad hablará de manera muy tranquila y constante. No discute. No debate. No elige opciones. No hace tratos. No busca solo lo que parece rentable o ventajoso.

Cuando vayas en contra de tu autoridad, sentirás una gran incomodidad dentro de ti. Sentirás que algo anda mal en una parte muy profunda de ti mismo. Esta es una indicación de que el Conocimiento está contigo y de que estás yendo en su contra.

Esto es diferente del miedo y la ansiedad que preocupan al pensamiento en la superficie de la mente. Estamos hablando de algo muy profundo y penetrante. Tú ya has tenido esta experiencia de ir en contra del Conocimiento. La has tenido muchas veces. Tal vez antes no eras consciente de ella en el momento, pero ahora puedes reconocerla cuando sucede.

Una de las formas de encontrar el Conocimiento es ir en su contra, para experimentar cómo te sientes en tu mente y en tu cuerpo, esa sensación de incomodidad y distanciamiento. Aquí el Conocimiento no te criticará. Solo se retirará y permanecerá en silencio, porque no condena. Si no puedes sentir ni aceptar su recomendación o su influencia, el Conocimiento simplemente debe esperar hasta que puedas regresar.

Es por esta razón que nunca puede haber un Dios vengativo o un Creador enojado. Debido a que el Conocimiento representa la Voluntad y la Inteligencia del Creador, demuestra cómo opera el Creador en ti y en la vida.

Debido a que las personas han cedido su autoridad a ideas ajenas y poderes distantes, piensan que todo lo que reciben y todo aquello por lo que sufren viene del Creador o de algún otro —de otra persona, de algún gobierno o de alguna fuerza Divina.

No ven que ellas son las responsables de gestionar su propia nave. Ellas deben salir y limpiar las cubiertas. Deben desplegar las velas. Deben reparar el aparejo. Deben dirigir el barco. Deben mantener la condición de su vehículo, que es su mente y su cuerpo.

Aquí termina su responsabilidad, porque ellas no son responsables del viaje. No son responsables de su destino o su origen. Y no son responsables de crear la carga especial, la verdadera contribución, que guardan a bordo del barco.

Piensa con claridad en esto. Comprende la gran responsabilidad que implica gestionar y mantener tu propia nave con sabiduría y autoridad. Este es un desafío que pocos en el mundo han enfrentado suficientemente. Mantener tu barco como capitán, de forma que tu viaje pueda realizarse, es algo que muy pocas personas han logrado.

Pero esto se puede lograr. Está en tu mano lograrlo. Debes estar en ese barco. Debes zarpar. El Creador guiará el barco a través de las fuerzas mayores que te afectan, pero debes preparar tu barco para navegar. Finalmente, debes abandonar el puerto y partir. Debes gestionar tu barco. Debes mantenerte a ti mismo. Aquí ejercitas tu autoridad continuamente y, al hacerlo, honras la Fuente de tu autoridad.

Esto es adorar al Creador —no cayendo de rodillas, no ofreciendo interminables súplicas, no compartiendo tu lista de deseos, sino volviéndote responsable de tu vida para que tu barco pueda hacer un mayor viaje y entregue su carga especial, su mayor contribución al mundo. Aquí honras tu realidad, la realidad del Creador y la realidad de todos los que habitan aquí.

En este momento, los Invisibles, que son los Ángeles del Creador, que son tus verdaderos Maestros, están tratando de preparar tu barco para navegar. Tal vez pienses que ya estás navegando, pero quizá estás aún deambulando por el puerto. Todavía no te has aventurado por el mar abierto.

Este es un tipo de viaje diferente a simplemente pasear por el mundo, esperando o creyendo que alguien o algo te está guiando. Es un tipo de viaje diferente a simplemente experimentar con esto o con aquello, o a entrar y salir de las relaciones, o a probar todo tipo de enseñanzas espirituales, o a leer multitud de libros sobre espiritualidad o psicología.

Eso no es navegar en mar abierto. Para navegar en mar abierto, tu barco debe estar preparado. Tu tripulación, representada por tus principales pensamientos, debe estar en armonía y debe reconocer tu autoridad y estar a su servicio. Tus velas, que son tus capacidades, deben estar preparadas. Debes tener todas tus provisiones. Debes tener tu tripulación en orden.

Todo debe estar preparado, porque este no es un viaje imprudente. No es un viaje de voluntad, deseo e impulso. No es un viaje que emprendas pensando que nada malo te puede pasar y que se ocuparán de todo por ti, porque no puedes emprender este viaje si estás en un estado de beneficencia o tienes una mentalidad de beneficencia en tu relación con lo Divino.

Aquí, en cambio, lo Divino te está confiando la realización de la misión, hacer un viaje más grande en la vida. En lugar de pensar que el Creador va a hacer todo por ti, brindándote todas las oportunidades y rescatándote de cada problema o desafío, te das cuenta de que es al revés. Y dices: “¡Oh, Dios mío! ¡Qué responsabilidad! ¡No estoy seguro de poder hacerlo!”.

Pero puedes hacerlo, porque el Conocimiento vive dentro de ti y has venido al mundo con un propósito. Has venido al mundo para comprometerte con ciertas personas y cumplir ciertos aspectos del Plan Mayor. Estos aspectos todavía no los conoces.

Tus pensamientos al respecto no pueden contener su realidad, ya que debes hacer el viaje hacia su realización. Debes encontrar a esas personas especiales. Debes participar en esas actividades únicas. Debes aventurarte en el mar abierto, más allá del puerto de tus pensamientos, más allá del puerto de las creencias y las conveniencias sociales. Debes partir mientras todos los demás permanecen atrás en mal estado, o intentando negociar con la vida sin la verdadera base de su autoridad.

Aquí zarpas, viendo a todos rezagados al mirar atrás. Pues pocos pueden salir del puerto de la seguridad personal y la creencia personal. Todos están atrapados allí. Tienen barcos, pero no pueden navegarlos. Tienen tripulaciones, pero estas no se subirán a bordo. Tienen velas, pero no pueden ser reparadas ni hacerse funcionales. Tienen provisiones, pero no pueden llevar esas provisiones a su embarcación.

Están en desorden. No los juzgues, pues tú mismo has vivido allí. Ahora estás aprendiendo cuánta fuerza y ​​coraje se necesita para convertirte en el capitán de tu barco, reconstruir y preparar tu barco y obtener las provisiones y la tripulación que necesitas.

Es ejerciendo tu autoridad como tendrás compasión por aquellos que no pueden o no quieren hacer esto, porque verás que supone un gran desafío. Pero es este gran desafío lo que tanto necesitas. Lo necesitas para encontrar tu fuerza, para convertirte en una mujer o un hombre del Conocimiento, para convertirte en una persona que tiene un mayor destino y misión en la vida.

No puedes tomar el camino fácil, el camino cómodo. No puedes quedarte con ideas populares o nociones reconfortantes. No puedes quedarte todo el día diciéndote cosas bonitas a ti mismo —tranquilizándote, excusándote del error, evitando las dificultades y las molestias.

Las personas que se quedan en el puerto están esperando que algún otro lo haga por ellas. Quieren ser la tripulación, no el capitán. No quieren tener que hacer mucho. Pero ellas esperan que serán importantes y que tendrán en abundancia. Quieren algo por nada. Quieren que se les revele su propósito, su significado, su dirección y su destino, pero no harán el viaje hacia donde estas cosas se vuelven evidentes. No ejercerán su verdadera autoridad.

Ten compasión. No las condenes. Porque cuando comprendas cuán difícil es esto y cuánta vida aporta reclamar esta autoridad primaria y esencial, lo entenderás e intentarás ayudar a otros a encontrar esta autoridad con el tiempo. Pero primero debes reclamarla para ti, y debes ejercerla lo suficiente para que tu barco pueda prepararse para abandonar el puerto.

Las personas pueden decir aquí: “¡Oh, Dios mío! No puedo hacer ese viaje solo. ¡Sería demasiado para mí!”. Tú no harás este viaje solo. Los Invisibles permanecerán contigo. Y tu nave se unirá con otras naves. Y encontrarás tu dirección. Pero si te quedas en el puerto y tratas de descifrarlo, planificarlo o asumir lo que este viaje podría ser, nunca lo conocerás. Nunca lo averiguarás.

Debes hacer el viaje. Entonces sabrás cuál es el viaje. Entonces sabrás lo que estás buscando. Entonces sabrás lo que debes lograr.

Aquí debes estar dispuesto a ser un principiante, porque eres un principiante. Todos son principiantes en el Camino del Conocimiento, independientemente de lo que crean o piensen que han hecho o logrado. Todos son estudiantes principiantes del Conocimiento, porque debes ser un principiante para comenzar.

Si crees que ya sabes, si crees que ya entiendes y das mucha credibilidad a tus propias ideas y suposiciones, entonces nunca abandonarás el puerto. Ni siquiera subirás a bordo de tu propio barco. Harás el viaje en tu mente, pero no en la realidad.

En el estudio del Camino del Conocimiento, se alienta a las personas a ejercer su autoridad en cada paso: no la autoridad de su voluntad, no la autoridad de sus deseos o sus ambiciones, sino la autoridad del Conocimiento mismo.

Para leer los libros de Sabiduría, estás ejerciendo tu autoridad. Incluso si crees que te darán algo, ejercerás esta autoridad, porque te estás girando en la dirección correcta. Incluso si crees que cumplirán tus ambiciones y te darán riqueza, abundancia, amor, relación o felicidad, incluso si tienes una mentalidad de beneficencia, aun así te estás girando en la dirección correcta.

Cuando haces un viaje, cuando estás en el agua, debes dirigirte en la dirección correcta. No creas que cualquier dirección que tomes te llevará a tu destino. Las personas que deambulan por el puerto suponen eso. Piensan: “Bueno, todos encontrarán su destino. ¡Nosotros estamos, sin duda, donde necesitamos estar!”. Pero ellas no van a ninguna parte, con un gran costo, con un gran esfuerzo.

Debes tener la dirección correcta. Cuando lees los libros de Sabiduría, te diriges en la dirección correcta. Cuando decides comenzar el estudio de los Pasos al Conocimiento, incluso si crees que te darán todo lo que deseas, incluso si todavía estás esperando un regalo gratuito de lo Divino, aun así te estás girando en la dirección correcta.

El Conocimiento sabe que tus motivos aún no son puros. Sabe que todavía estás agobiado y cargado con la creencia de que debes lograr todas tus ambiciones para ser feliz. Sabe que estás muy cargado, pero él te descargará. Te liberará. Te llevará de ser un miserable sirviente a ser el capitán de tu barco. Y lo hará sin inculcarte ningún sentido de arrogancia, porque cuando seas el capitán de tu barco comprenderás que confías en el Conocimiento, y que formas parte de algo que trasciende tu comprensión. Entonces serás reverente, serás humilde, pero serás fuerte.

Entonces el Creador podrá otorgarte tu misión en la vida. Pero no se te puede otorgar hasta que estés listo. Y para prepararte, el Creador te ha dado los Pasos al Conocimiento y los libros de Sabiduría.

Cada paso que das en los Pasos al Conocimiento, cada práctica que emprendes, es un ejercicio de tu autoridad. Es ejerciendo esta autoridad como reconocerás tu fuerza, como reconocerás la fuente de tu fuerza, como verás que no estás simplemente cumpliendo tus deseos o tus ambiciones.

Verás que estás honrando algo que es grande, incluso más grande que el mundo; algo que es libre en el mundo, que no puede ser dominado o manipulado por los deseos o la voluntad de los demás, ni siquiera por las maquinaciones de los gobiernos e incluso por nadie de la Comunidad Mayor de mundos.

Tal autoridad está dentro de ti. Pero debes ejercerla para descubrirla. No puedes simplemente creer en ella, hacer grandes suposiciones al respecto o esperar que lo haga todo por ti y que puedas pasear por la vida como un niño indefenso.

No, debes hacerte cargo de tus asuntos. Debes organizar tu pensamiento. Debes comenzar a enfrentar los Cuatro Pilares de tu vida: el Pilar de las Relaciones, el Pilar del Trabajo, el Pilar de la Salud y el Pilar de Tu Desarrollo Espiritual. Porque esto forma parte de tus responsabilidades.

Para zarpar a aguas abiertas, debes tener relaciones que te apoyen y que estén en armonía con tu mayor misión. Tu trabajo debe apoyar tu capacidad de ser estudiante. Y debes ser capaz de tomar allí tus decisiones con sabiduría. Debes tener suficiente salud mental y física para realizar este viaje. Y debes estar preparándote en el Camino del Conocimiento para avanzar en tu desarrollo espiritual de una manera real y genuina.

Desarrollar estos Pilares no es algo que hagas de una vez. Lo haces paso a paso, y en cada paso que das ejerces esta autoridad. Y cada vez que la ejerces, esta autoridad se vuelve un poco más fuerte, y revela un poco más su realidad y naturaleza.

Aquí se te revelan tu capacidad y tus inclinaciones más profundas, y aprendes a aceptarlas y utilizarlas de manera efectiva y apropiada. Aquí reconoces los riesgos y peligros de hacer falsas suposiciones, de impacientarte e intentar avanzar rápidamente, de tratar de llenar los vacíos en tu comprensión con tus propias ideas preferidas.

En cambio, aprendes a ser paciente. Aprendes dominio de ti mismo. Aprendes a permitir que tu comprensión y entendimiento estén incompletos, porque están incompletos.

Aquí te haces amigo de lo desconocido y aprendes a vivir con el misterio de tu vida, mientras que antes no podías tolerar la incertidumbre. Todo tenía que estar definido. Todo tenía que estar organizado. Rellenaste todos los huecos con ideas comunes y creencias convenientes. Basaste tu sentido de certeza y tu identidad sobre esta falsa comprensión.

Pero esto te ha fallado, porque solo podía fallarte. Ahora recurres a la autoridad mayor, la identidad mayor que vive dentro de ti y que ha estado aguardando tu llegada durante mucho tiempo.

Sigues los Pasos al conocimiento. Utilizas tu práctica. Aprendes a trabajar en los Cuatro Pilares de tu vida, incorporando el Conocimiento en tu toma de decisiones, apelando al Conocimiento en otros, construyendo relaciones sólidas que pueden encarnar el Conocimiento y alejándote de aquellos que lo niegan o que no pueden apoyarlo.

Aquí estás preparando tu barco para navegar, porque en este viaje solo puedes llevar contigo lo que es esencial y necesario para la propia misión. No puedes llevarte a todos los que amas; no puedes llevarte todo lo que te gusta; no puedes llevarte todas las cosas en las que crees; no puedes llevarte todos tus recuerdos; porque tu nave no sostendrá esas cosas y no podrán apoyar tu misión. Solo puedes llevar contigo las cosas —ideas, recuerdos, actitudes, creencias, posesiones, actividades y relaciones— que puedan viajar contigo.

Mientras hablo, puedes comenzar a ver cuánto debes ejercer tu autoridad, y hasta qué punto debes reconocerla y distinguirla de los otros impulsos de tu mente.

Aquí puedes ver que debes desarrollar dentro de ti una base real para la certeza, un compromiso con la vida. Aquí debes dejar que ciertas cosas se caigan. Aquí debes tomar decisiones fundamentales y consecuentes. Aquí debes honrar lo que sabes en lugar de ser un sirviente de lo que quieres.

Esta autoridad te devolverá tu poder y tu habilidad. Te revelará con el tiempo tus verdaderas capacidades. Te traerá aquellas relaciones que son esenciales para tu desarrollo y para el cumplimiento de tu misión. Te despejará el camino. Te hará fuerte. Te dará tu autoridad.

Entonces tus pensamientos, que representan la tripulación de tu barco, te obedecerán y te seguirán. Te servirán, porque tú eres la autoridad a seguir, porque puedes ejercer poder, porque puedes comandar lo está en tu mano comandar, que son tus pensamientos, tus actividades y tus asuntos.

Debes convertirte en una mujer o un hombre del Conocimiento —nada menos—. Verás lo grande que es este desafío y logro. Y encontrarás los regalos que esto te permitirá dar a otros.

Y a cada paso del camino, tendrás que ejercer tu autoridad. Tendrás que renunciar a una mentalidad de beneficencia. Tendrás que renunciar a numerosas suposiciones, muchas de las cuales son populares. Tendrás que abrir tu mente y dejar que se vacíe. Tendrás que vivir la vida de manera muy limpia, eficiente y consciente.

Pero ¿no es esto lo que realmente quieres? ¿Puedes conformarte con menos que esto? ¿Puedes quedarte en el puerto y encontrar allí algún sentido de satisfacción? Has estado en ese puerto el tiempo suficiente. Has deambulado por el puerto. Tu barco ha estado fuera del agua. Puedes ver allí el desorden a tu alrededor.

Puedes mirar afuera y ver que el mar abierto te espera y te llama. Puedes sentir esta llamada dentro de ti. Y puedes sentir tu inquietud, reconociendo que no puedes quedarte donde estás, porque tienes personas que conocer y lugares a donde ir, y debes ir allí.

No puedes sumergirte en placeres, comodidades o lujos, porque no viniste al mundo para eso. No puedes conformarte con lo que parece satisfacer a todos los demás, porque tienes una misión, y aquellos que te enviaron aquí te están llamando para recordarte que tienes una misión, y que debes seguir los Pasos al Conocimiento para encontrar esa misión y tener la fuerza y ​​la autoridad para realizarla.

Ven entonces a la verdadera autoridad, no con temor, sino con alivio, con coraje y con la voluntad de descubrir su realidad y ejercer su fuerza.

Ven como un principiante, comprendiendo que debes aprender qué es esta autoridad y cómo puedes expresarla con sabiduría.

Ven con el entendimiento de que debes dejar atrás tus viejas ideas, tus viejas suposiciones y definiciones, porque ahora no las necesitarás, ya que has encontrado la verdadera autoridad en tu vida. Es esta autoridad la que debes utilizar en tu propio nombre para encontrar tu verdadera integridad, y para recordar que debes reclamar los regalos que has traído de tu Antiguo Hogar para dárselos al mundo.